El coronel Galo Muñoz, vocero de la Dinased, descartó que los hombres que fueron arrojados a la quebrada de Guápulo hayan sido víctimas de un secuestro extorsivo, si no que todo se trató de «un ajuste de cuentas».
De hecho, el agente subrayó que las víctimas y victimarios se conocían y formaban parte de una misma banda delictiva dedicada a la venta de vehículos de alta gama de «dudosa procedencia».
La víctima mortal era de origen venezolano, tenía 27 años de edad y presentaba una herida de bala, lo que sugiere que pudo ser arrojado sin vida a la quebrada.
El otro ciudadano que sobrevivió también es de nacionalidad venezolana y tiene 31 años de edad. Ambos registran antecedentes penales por robo en 2018.
El hecho violento ocurrió la tarde del martes 29 de abril y generó conmoción en la ciudadanía.
Fuente: Ecuavisa