Arrepentido por extorsionar a un familiar desde la cárcel, un preso se acoge a la colaboración eficaz en Guayaquil
La denuncia de un comerciante de la Bahía de Guayaquil logró la desarticulación de una banda que extorsionaba desde la cárcel y que estaba compuesta por tres privados de libertad, uno de ellos se acogió a la colaboración eficaz y confesó que era sobrino de una de las víctimas.
La banda la completaban dos mujeres, cuyas cuentas bancarias constaban en la ruta de los depósitos, según argumentó la Fiscalía en la audiencia de formulación de cargos y orden de prisión dictada en contra de los cinco detenidos, el 27 de junio de 2025.
Todo había comenzado a principios de ese mes. Mercedes T. declaró que el martes 4 de junio paseaba por el centro comercial Mall del Sol cuando a eso de las 17:00 comenzó a recibir mensajes extorsivos en su teléfono celular.
Con miedo y ante la insistencia, Mercedes depositó en una cuenta la poca ganancia que le dejaba su local de artículos varios en la Bahía, unos USD 70, pero pasaron los días y las amenazas continuaban. Recibió al menos un centenar de mensajes extorsivos y el martes 17 de junio hizo otra transferencia a la misma cuenta.
Los extorsionadores no pararon hasta que el 27 de junio, a la 01:42, Mercedes reportó el delito al ECU-911. Entonces, la contactaron los agentes policiales de la Unase, les pasó todas las capturas de los mensajes que le enviaron los extorsionadores y los números de las cuentas a las que hizo las transferencias.
Alrededor de las 10:00, la Unase ya había detenido a cinco sospechosos de la extorsión, tres de ellos en la Penitenciaría del Litoral, en el noroeste de Guayaquil, y uno de ellos el sobrino de la víctima, además de dos mujeres relacionadas con los delincuentes.
En cuestión de horas, los agentes identificaron a los procesados y organizaron varios operativos secuenciales en el norte y sur de la ciudad.
Fuente: Primicias