De milagro y en primera clase: motociclista choca contra un autobús y termina volando directo al pasillo
Hay días en los que la suerte no solo te sonríe, sino que te paga el pasaje.
En Buga, Valle del Cauca, se registró uno de los accidentes de tránsito más insólitos de los últimos tiempos: un motociclista se salvó de una tragedia segura gracias a una imprudencia que, de forma increíble, jugó a su favor.
Todo ocurrió en una intersección vial cuando un autobús de transporte público se cruzó en el camino de la moto. El choque parecía inevitable y con pronóstico reservado, pero la física tenía guardado un giro de guion digno de película de acción.
El chofer del autobús había cometido el error de dejar la puerta delantera de pasajeros completamente abierta.
Al momento de la colisión, en lugar de impactar de lleno contra la carrocería de metal, el motociclista salió despedido por los aires con una precisión casi quirúrgica y aterrizó directo en el pasillo interior de la unidad.
La inercia fue amortiguada por el espacio libre de la entrada y los escalones del vehículo. Segundos después del gran estruendo, ante la mirada atónita del chofer y los pasajeros que no daban crédito a lo que veían, el conductor de la moto se levantó del suelo, se sacudió el polvo, se constató que mantenía todos sus huesos intactos y bajó caminando por sus propios pies.
Aunque circular con las puertas abiertas es una infracción de tránsito reprochable, en este caso terminó funcionando como un colchón salvavidas improvisado.

