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El fenómeno de El Niño en Ecuador: Un desafío de dos rostros entre la Costa y la Sier

QUITO.— El fenómeno de El Niño (ENOS) continúa consolidándose como una de las amenazas climáticas más complejas para Ecuador. Lejos de manifestarse de manera uniforme, este evento meteorológico genera un doble impacto en la geografía nacional, combinando precipitaciones extremas en la región litoral con sequías e interrupciones en la zona andina.

La Costa, en alerta por inundaciones y brotes sanitarios

En las provincias del litoral —incluyendo Guayas, Manabí, Los Ríos, El Oro y Esmeraldas— el incremento anómalo en la temperatura de las aguas del Océano Pacífico provoca lluvias torrenciales continuas. La saturación de los suelos ha generado el desbordamiento de ríos, la pérdida de miles de hectáreas de cultivos clave como arroz, banano y cacao, y la interrupción del tránsito por el colapso de puentes y tramos viales.

A la par del daño en la infraestructura, las autoridades sanitarias vigilan el aumento de enfermedades vectoriales como el dengue y el zika debido a la acumulación de aguas estancadas. En el sector pesquero, el desplazamiento de especies marinas mar adentro por el calentamiento del agua mantiene paralizada a gran parte de la flota artesanal.

El impacto en Quito: del riesgo de aluviones al déficit hídrico

En el Distrito Metropolitano de Quito y las provincias de la Sierra central y norte, el comportamiento de El Niño presenta contrastes críticos:

  • Riesgo hidroeléctrico e incendios: El fenómeno suele provocar periodos prolongados de sequía en la cuenca oriental, reduciendo los caudales de los ríos que alimentan a las principales centrales hidroeléctricas del país. La falta de precipitaciones y las altas temperaturas incrementan además la vulnerabilidad de las laderas capitalinas ante incendios forestales.
  • Lluvias intensas y aluviones: Cuando se registran tormentas convectivas sobre la cordillera, la capital enfrenta precipitaciones de gran volumen en lapsos muy cortos. Este factor incrementa el riesgo de deslices y aluviones en las vertientes del volcán Pichincha, además de causar colapsos en la red de alcantarillado y cierres temporales en arterias viales estratégicas como la Av. Simón Bolívar y la vía Alóag-Santo Domingo.

Monitoreo y planes de contingencia

El Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN) y el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) mantienen un monitoreo constante sobre la evolución de las temperaturas del mar y los patrones de viento.

Por su parte, los municipios locales y las entidades de gestión de riesgos han intensificado las labores preventivas, centradas en la limpieza de la red de drenaje urbano, la inspección de estructuras de captura en las quebradas de la capital y el despliegue de maquinaria pesada en los corredores viales más vulnerables del país.

Carlos Hidalgo

Comunicador digital, apasionado por la comunicación y el trabajo con comunidad.

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