Asesinato del coronel Héctor Estrella: 11 años después, sus condenados agotaron los recursos judiciales
El asesinato del coronel en servicio pasivo Héctor Estrella, ocurrido en 2015 en Quito, vuelve a la actualidad luego de que la Corte Nacional de Justicia rechazara el recurso de casación presentado por Diana V. y Luis P., quienes fueron condenados a 34 años y ocho meses de prisión por su participación en el crimen.
Con esta decisión, ambos agotaron las principales vías legales para intentar modificar la sentencia. Edgar C., el tercer condenado, recibió una pena de 17 años de prisión. Los tres fueron declarados responsables del asesinato en 2018, después de un proceso judicial que reconstruyó la planificación, ejecución y posterior ocultamiento del cuerpo.
El crimen ocurrió en la vía a NonoHéctor Estrella, de 71 años, fue visto con vida por última vez la mañana del 27 de abril de 2015. Según la sentencia judicial, su esposa Diana V. lo llevó en un vehículo hacia la parroquia de Nono, bajo el argumento de que acudirían a retirar unas truchas.
Al llegar al kilómetro 10 de la vía a Nono, una zona descrita en el expediente como desolada y sin iluminación, el coronel fue atacado. La investigación determinó que fue golpeado, rociado con un líquido inflamable y posteriormente incendiado.
Los restos fueron ocultados entre la vegetación. Durante más de un año, la familia y las autoridades buscaron al oficial, mientras su desaparición era investigada bajo una versión que posteriormente fue descartada por los investigadores.
La denuncia de desaparición y las versiones falsas
Después del crimen, Diana V. denunció la desaparición de su esposo. Según el expediente, aseguró que Héctor había viajado hacia Tulcán y que no había vuelto a tener noticias de él.
También afirmó haber realizado numerosas llamadas para localizarlo. Sin embargo, las pericias telefónicas determinaron que esas llamadas no se realizaron.
La investigación encontró además que Diana habría intentado desviar la atención mediante supuestas amenazas provenientes de Colombia. También habría simulado haber sido atacada y amenazada dentro de su vivienda.
Otro elemento considerado por los investigadores fue la geolocalización de su teléfono. Aunque negó haber viajado a Nono, los registros ubicaron su dispositivo en esa zona el 28 de abril de 2015.
La confesión que permitió encontrar los restosEl caso tuvo un giro en junio de 2016, cuando Luis P. fue detenido en la provincia del Carchi. Durante la investigación confesó su participación en el crimen y llevó a agentes de la Dinased hasta el lugar donde estaban ocultados los restos de Héctor Estrella.
Los restos óseos fueron encontrados en la parroquia de Nono. Debido al avanzado estado de descomposición, los especialistas tuvieron que realizar análisis antropológicos y forenses para establecer cómo murió el coronel.
Posteriormente, Diana V. y Edgar C. también fueron detenidos y procesados.La autopsia determinó que fue quemado vivoUno de los principales elementos de la investigación fueron los informes forenses. Inicialmente, Diana V. sostuvo que la muerte había sido accidental y que Héctor se habría golpeado la cabeza después de ser empujado.
Sin embargo, los especialistas descartaron esa versión. El análisis de los restos no encontró fracturas en el cráneo ni lesiones previas a la muerte que respaldaran esa explicación.
Los peritos detectaron alteraciones en estructuras del cuello compatibles con un proceso de incineración. Con base en los análisis, se estableció que Héctor murió por asfixia e incineración y que fue quemado cuando aún estaba con vida.
Las declaraciones de Luis P. y Edgar C. durante las evaluaciones psicológicas también fueron consideradas por el Tribunal. Ambos relataron que la víctima fue rociada con un líquido inflamable y posteriormente incendiada.
El seguro de vida, uno de los elementos considerados como móvilDe acuerdo con el expediente judicial, uno de los principales móviles establecidos por el Tribunal fue el interés en cobrar un seguro de vida de USD 120.000, además de conservar los bienes de la pareja.
La investigación sostuvo que Diana V. habría involucrado a Luis P., con quien mantenía una relación sentimental, y que posteriormente él habría incorporado a Edgar C. al plan.
Los tres fueron vinculados con la planificación del traslado de Héctor hacia Nono y con el posterior ocultamiento de sus restos.
Las llamadas también fueron clavesLas pericias telefónicas permitieron reconstruir parte de los movimientos de los involucrados. Los investigadores determinaron que Diana V. mantuvo varias comunicaciones con Luis P. durante el día de la desaparición.
Los registros también contradijeron la versión de que ella había intentado comunicarse reiteradamente con su esposo después de su desaparición.
La geolocalización del teléfono de Diana V. fue otro de los elementos considerados por los jueces para establecer que estuvo en Nono pese a que inicialmente negó haber acudido a ese lugar.
Una condena que quedó en firmeEn 2018, un Tribunal Penal declaró culpables a Diana V., Luis P. y Edgar C. por el asesinato de Héctor Estrella.Diana V. y Luis P. fueron condenados a 34 años y ocho meses de prisión, mientras que Edgar C. recibió una pena de 17 años. La sentencia también contempló una multa de 1.000 salarios básicos y una reparación integral de USD 8.000 para la familia de la víctima.
Las defensas de Diana V. y Luis P. apelaron la sentencia, pero el recurso fue rechazado. Posteriormente presentaron recursos de casación, que tampoco prosperaron.Ahora, con el reciente rechazo de la casación por parte de la Corte Nacional de Justicia, ambos agotaron las posibilidades ordinarias para intentar revertir la condena.
Según el recuento del caso, los sentenciados llevan alrededor de 11 años vinculados al proceso de privación de libertad. Edgar C., además, recibió posteriormente una sanción adicional de dos años tras ser encontrado con un teléfono celular dentro de la cárcel de Cotopaxi en 2024.
El asesinato del coronel Héctor Estrella quedó así esclarecido judicialmente a partir de testimonios, pericias telefónicas, análisis forenses y otras pruebas que permitieron reconstruir un crimen ocurrido en 2015 y cuyos restos fueron encontrados más de un año después en Nono.

