Reforma al COOTAD impacta el control en Quito: AMC opera con apenas 84 funcionarios en campo para 2,6 millones de habitantes
Quito se ordena con trabajo en territorio y capacidad administrativa de sanción: el control en quebradas, construcciones, espacio público, publicidad exterior, libadores, actividades económicas, maltrato animal y las más de 450 infracciones que se sancionan.
La reforma al Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (Cootad), que entró en vigencia este 23 de febrero, podría afectar la capacidad operativa de control del Municipio de Quito.
A pesar de contar con apenas 84 inspectores e instructores para una ciudad de más de 2,6 millones de habitantes, la Agencia Metropolitana de Control (AMC) ha incrementado sus resultados durante la actual gestión del alcalde Pabel Muñoz, con un promedio de 11.000 operativos anuales desplegados en el Distrito Metropolitano.
Para dimensionar ese esfuerzo, basta un ejemplo: las 122 sanciones iniciadas por libadores que se registraron en el 2019, hoy equivalen a apenas a dos semanas de gestión operativa. Solo en 2025, la AMC emitió 5.382 sanciones a libadores, es decir, 44 veces más.
Sin embargo, una disminución del personal de la AMC o una limitación para su fortalecimiento se traduciría en menor control, menor capacidad de respuesta y una afectación directa a la sanción de infracciones que inciden en la seguridad, la convivencia y el uso adecuado del espacio público.
En este contexto, durante la sesión de Concejo de hoy, el alcalde Muñoz advirtió la necesidad de fortalecer con más personal a la AMC, institución que enfrenta una alta carga operativa por las múltiples competencias que debe atender.
Además, recordó que la reforma al COOTAD obligaría al Municipio a realizar ajustes por USD 459 millones, lo que comprometería frentes estratégicos de atención a la ciudadanía, entre ellos el control municipal.
En el área de inspección, la AMC cuenta con 28 servidores para atender temas relacionados con arrojo de escombros, relleno de quebradas, construcciones ilegales y otras afectaciones en un territorio de gran extensión y con alta densidad urbana y rural como es Quito.
En materia de espacio público, la AMC cuenta con 37 inspectores para atender problemáticas como limpiaparabrisas, libadores, uso indebido de calles, parques y plazas, así como otras conductas que afectan la convivencia ciudadana.
De igual forma, la AMC opera con apenas 19 instructores para el control de publicidad exterior, maltrato animal, quema a cielo abierto, locales comerciales y actividades económicas que inciden en la seguridad de la ciudad, como bares, discotecas, centros de diversión nocturna, entre otros.
“La AMC sostiene resultados con equipos reducidos y un alto nivel de compromiso en territorio. Cualquier afectación al personal podría impactar la capacidad de control, sanción y respuesta para el orden, la seguridad y la convivencia en Quito”, señaló Gustavo Chiriboga, supervisor metropolitano de la AMC.
La AMC ratifica su compromiso con el orden y control de la ciudad y advierte la necesidad de preservar una capacidad operativa suficiente para atender de manera oportuna las infracciones que afectan directamente a la ciudadanía.

