Clausuran empresa de seguridad tras asesinato de un guardia en ataque armado en Quito
El asesinato de un guardia de seguridad durante un ataque armado registrado el miércoles en el norte de Quito ha generado cuestionamientos sobre las condiciones laborales y los controles al sector de la seguridad privada. Tras el hecho, las autoridades clausuraron la empresa para la que laboraba la víctima, luego de detectar varias irregularidades en su funcionamiento.
De acuerdo con las verificaciones realizadas por las autoridades, el arma de fuego que portaba el guardia no estaba operativa desde octubre de 2024, pese a que el trabajador continuaba cumpliendo funciones armadas. Esta situación fue confirmada durante las inspecciones posteriores al ataque.
El guardia falleció al intentar resguardar a las personas que se encontraban en una cafetería al momento del hecho violento. Familiares señalaron que la víctima era el principal sustento de su hogar y cuidaba de su madre, quien enfrenta una situación emocional crítica tras su muerte. Los allegados del trabajador exigen que se investiguen las responsabilidades correspondientes.
Las irregularidades detectadas no se limitaron al arma. Testimonios de compañeros de trabajo y de otros guardias de seguridad indican que el chaleco antibalas que utilizaba no contaba con las protecciones adecuadas. Además, trabajadores del sector, que solicitaron mantener su identidad en reserva, señalaron que la entrega de equipos de protección incompletos o en mal estado es una práctica recurrente en algunas empresas.
El caso ha reavivado el debate sobre las falencias estructurales en la seguridad privada en el país. Según cifras del sector, cerca de 300 guardias de seguridad han sido asesinados en Ecuador durante 2025, en medio de un crecimiento acelerado del número de compañías dedicadas a esta actividad.
Representantes del gremio señalan que el país pasó de tener alrededor de 400 empresas de seguridad formalmente constituidas a aproximadamente 1 600 en los últimos años, lo que ha dificultado el control efectivo de sus operaciones. También advierten que actualmente no existe un organismo especializado que supervise de manera integral el cumplimiento de normas laborales y de seguridad.
La falta de una entidad reguladora específica y las debilidades en los mecanismos de control han sido señaladas como factores que inciden en las condiciones de riesgo que enfrentan los guardias de seguridad. El asesinato ocurrido en Quito vuelve a poner en discusión la necesidad de reforzar la regulación del sector y garantizar condiciones mínimas de protección para quienes prestan este servicio.

